En la actualidad existe consenso científico sobre que el incremento en la atmósfera de los gases de efecto invernadero (GEI) provoca el calentamiento del aire y de la temperatura del mar. Las consecuencias más inmediatas y significativas del cambio climático para las costas mundiales incluyen la erosión costera, la variación en los patrones de caudales, la intrusión salina y las alteraciones en los ecosistemas. Durante el siglo XX, el incremento del nivel medio del mar (NMM) contribuyó al aumento de las inundaciones, la erosión y la pérdida de ecosistemas.
En el Uruguay se logran distinguir los siguientes atractores turísticos: la cadena de playas, la ciudad de Montevideo, el conjunto de atractivos agrupados en torno a Colonia del Sacramento y el litoral. Se destaca que la misma cuenta con la mayor oferta turística, es la que recibe el porcentaje más alto de divisas, la que genera más puestos de trabajo y, por supuesto, la que soporta mayor presión. La zona costera cuenta con una extensión aproximada de 670 Km. de los cuales 450 corresponden al Río de la Plata y los 220 restantes al océano Atlántico. Presenta una diversidad de ambientes con características peculiares, donde la forma dominante son las playas arenosas desarrolladas en extensos arcos que alternan con afloramientos rocosos. Esta diversidad paisajística y la diversidad biológica que sustenta, son la base del desarrollo económico, por su capacidad para proveer bienes y servicios que sustentan actividades diversas, como la pesca, el turismo, la navegación, el desarrollo portuario y la explotación agrícola y minera. Uruguay sigue la tendencia a nivel mundial: con un 68% de su población residente de la zona costera, los centros urbanos ocupan un 34% de la línea de costa. El cambio climático aumentará los impactos de las amenazas sobre la zona costera y la biodiversidad marina, ya sea elevando las actuales fuentes de estrés o directamente por destrucción de hábitats y pérdida de especies. Estos cambios se expresarán de diferente manera e intensidad en las distintas regiones costeras de este complejo sistema fluvio-marino.
EL CAMBIO CLIMÁTICO
La temperatura media global ha aumentado 0,76°C entre 1850-1899 y 2001-2005 y el IPCC (El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) concluyó que la mayor parte del aumento observado en las temperaturas medias globales es el resultado de actividades humanas que están incrementando las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. El IPCC predice que es muy probable que el ritmo del cambio climático se acelere con las continuas emisiones de GEI a niveles actuales o mayores, con temperaturas medias globales de superficie estimadas a incrementarse entre 1,8°C y 4,0°C para fines del siglo XXI.
Los cambios en temperatura y otras características climáticas variarán globalmente. Es muy probable que los extremos de calor, eventos de olas de calor y fuertes precipitaciones continúen volviéndose más frecuentes. Los ciclones tropicales probablemente se hagan más intensos, con mayores picos de velocidad de viento y mayores precipitaciones asociadas con los aumentos en curso de las temperaturas de la superficie marítima. Las regiones afectadas por estos eventos extremos, incluyendo muchos de los grandes destinos turísticos, seguirán siendo más extendidas. Estos cambios previstos ponen en evidencia la necesidad de sensibilización y preparación para afrontar los riesgos naturales a nivel local a través del desarrollo de capacidades y estrategias para el manejo de las amenazas de desastres.
TURISMO
La Organización Mundial de Turismo (OMT) ha determinado que el turismo es la fuente primaria de los ingresos por dinero en 46 de los 50 de los Países Menos Desarrollados del Mundo. El turismo juega un rol importante en la reducción de la pobreza a través de la generación de empleo y de las oportunidades de negocio que provee; a su vez, está llamado a contribuir con el desarrollo sustentable, y con el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin embargo, esto requiere que el sector se adapte al cambio climático e, igualmente importante, reduzca la contribución que hace al cambio climático a través de las emisiones de gases de efecto invernadero y la huella ambiental integral del turismo. Ambos aspectos requieren cambios de entidad en el sistema de producción turístico.
Uruguay probablemente se verá afectado por el cambio climático: resultados iniciales de investigación puntualizan una alta vulnerabilidad de los recursos costeros frente a cambios en las precipitaciones, modificaciones en la descarga de los tributarios del Río de la Plata, alteraciones de los patrones de vientos y en la localización del anticiclón subtropical del Atlántico Sudoccidental. Como resultado, la adaptabilidad al cambio por parte de los ecosistemas y de la población en riesgo se verá excedida, por lo que se puede esperar pérdidas significativas.
IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL TURISMO
Se considera al turismo como un sector económico altamente sensible al clima, al igual que la agricultura, la energía y el transporte. El cambio climático no es un evento en el futuro remoto para el turismo, puesto que los impactos variados de un clima cambiante ya se hacen evidentes en destinos alrededor del mundo y el cambio climático ya está impactando en la formulación de decisiones en el sector turístico.
Existen cuatro grandes categorías de impactos del cambio climático que afectarán los destinos turísticos, su competitividad y su sustentabilidad.
IMPACTOS DIRECTOS DEL CLIMA
El clima es el principal recurso para el turismo ya que co-determina si el destino turístico es apropiado para una amplia gama de actividades turísticas. Es uno de los principales motores de la estacionalidad global en la demanda turística y tiene un impacto importante en los costos operativos, tales como calefacción-enfriamiento, irrigación, alimentos y suministro de agua y costos de seguros. Así, los cambios en la duración y calidad de las estaciones turísticas dependientes en el clima (por ejemplo: vacaciones de sol y playa o de deportes de invierno) podrían tener implicancias importantes en las relaciones competitivas entre destinos y, así, en la rentabilidad de los emprendimientos turísticos.
El IPCC ha concluido que los aumentos en la frecuencia o la magnitud de ciertos extremos meteorológicos y climáticos (por ejemplo: olas de calor, sequías, inundaciones, temporales) son probables como resultado del cambio climático proyectado. Tales cambios afectarán la industria turística a través de daños infraestructurales mas severos, requerimientos mayores de preparación para tales eventos, gastos operativos más altos (tales como seguro, sistemas de respaldo alternativos para energía y agua, evacuaciones) e interrupciones en el negocio.
IMPACTOS INDIRECTOS DEL CAMBIO AMBIENTAL
Cambios en la disponibilidad de agua, pérdida de biodiversidad, estética paisajística disminuida, producción agrícola alterada (por ejemplo: el turismo relacionado con la gastronomía o el vino), mayores amenazas naturales, erosión costera e inundaciones, daños a la infraestructura y una creciente evidencia de la presencia de enfermedades portadas por vectores tendrán un impacto en el turismo de distinta entidad.
IMPACTOS DE LAS POLÍTICAS DE MITIGACIÓN EN LA MOVILIDAD TURÍSTICA
Las políticas nacionales o internacionales de mitigación -es decir políticas que buscan reducir las emisiones de GEI- pueden tener un impacto en los flujos de turistas. Probablemente impliquen un incremento en los costos de transporte y puedan promover actitudes ambientales que llevan a los turistas a modificar sus patrones de viaje (por ejemplo: cambiar de modo de transporte o elección de destino).
IMPACTOS INDIRECTOS DE CAMBIOS SOCIALES
Se estima que el cambio climático presenta un riesgo para el futuro crecimiento económico y estabilidad política de algunas naciones. Se han identificado riesgos de seguridad asociados con el cambio climático en varias regiones donde el turismo es de gran importancia para las economías nacionales-regionales.
CONTRIBUCIÓN DEL TURISMO AL CAMBIO CLIMÁTICO
El cambio climático antropogénico1 es causado por los GEI liberados en la atmósfera, principalmente por la quema de combustibles fósiles. A nivel global, el dióxido de carbono (CO2) es el GEI más importante, responsable de un 60% del calentamiento. Según OMT-PNUMA-OMM, las emisiones del turismo, incluyendo los transportes, el hospedaje y las actividades (excluyendo la energía utilizada para las construcciones y la logística, por ejemplo), son responsables de alrededor del 5% de las emisiones globales de CO2.
De este 5%, el 75% corresponde al transporte, cuya contribución es la más importante en las emisiones globales del turismo. Dentro del transporte, la aviación es el sector más relevante. Para la mayoría de los viajes que incluyen vuelos, se ha estimado que el desplazamiento hasta el destino aporta entre 60% y 90% de la contribución total del viaje al cambio climático.
Entre los sectores del turismo, y entre los distintos tipos de viaje, la contribución varía mucho según las distintas modalidades de transporte, la distancia al destino, la duración de la estadía y el tipo de actividades que se realice.
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